Alimentos probióticos, ¿necesarios o no?

Los productos con efecto bífidus van desde yogures y zumos hasta panes y galletas, pero ¿hasta qué punto son ciertamente necesarios?. La publicidad nos avasalla día tras día haciéndonos creer que los alimentos probióticos y prebióticos son altamente saludables y por ello no pueden faltar en nuestra cesta de compra diaria.

Miles de personas consumen diariamente alimentos probióticos a pesar de que su alto coste debido a esa “etiqueta saludable” con la que cuentan, pero ¿éste alto desembolso es realmente compensado saludablemente?, a continuación te lo revelamos.

¿Qué son los alimentos probióticos y/o prebióticos?

Ambos alimentos forman parte del concepto “funcional”, el cual se utiliza para definir alimentos con valor nutricional y además con valores saludables.

Prebióticos

  • Éstos se caracterizan por ser alimentos no digeribles que dan lugar al crecimiento de las bacterias saludables de nuestro intestino.
  • Algunos de los prebióticos más conocidos son la inulina y la oligofructosa, presentes en el ajo, cebolla, espárrago, tomate…
  • Se estima que a través de una alimentación equilibrada, rica en vegetales y frutas, obtenemos unos 800 mg aproximadamente de éstas fibras, cuando la cantidad diaria recomendada es entre 2-6 gr.
  • Podemos encontrar prebióticos en alimentos preparados, como galletas, lácteos, panes…

alimentos prebioticos

Probióticos

Son alimentos con microorganismos vivos, los cuales nos benefician dando lugar al desarrollo de bacterias saludables en el intestino (lactobacillus acidofilus y Bífidus).

Podemos encontrar probióticos en:

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  • Yogures: son leche fermentada con bacterias lácticas.
  • Leches fermentadas: son igual que el yogur pero con textura más líquida.
  • Bebidas con éstas bacterias añadidas: zumos o leches.

¿Son necesarios?

En la flora intestinal se realiza la absorción de nutrientes, seleccionando primero cuales de ellos son necesarios y cuales no. Si la digestión es incompleta, si las sustancias que pasarán a la sangre son excesivas o si hay algún riesgo de que pasen sustancias no saludables al torrente sanguíneo, se crean una serie de consecuencias, entre ellas gases, diarreas, infecciones o hasta intolerancias alimenticias.

Los alimentos probióticos y prebióticos surgen para cuidar la flora intestinal y mantenerla sana, libre de todas las consecuencias anteriores, pero a veces con una alimentación variada y equilibrada se cubren las necesidades de éstos.

El marketing que se utiliza para la venta de alimentos probióticos es excesivo pues se denomina a éstos como indispensables y la realidad es que ni curan, ni previenen enfermedades y sus efectos varían enormemente de unas personas a otras.

Por otro lado y en defensa a éstos, podemos decir que en ciertas situaciones como por ejemplo tras un periodo de diarreas o digestiones muy lentas, los prebióticos ayudan a restaurar la flora intestinal y a su vez dan lugar a digestiones más rápidas.

Los alimentos preparados con probióticos, compensan la falta de éstos en la dieta debido a intolerancias de alimentos que los contienen o simplemente porque no nos gustan y por ello no los consumimos.

El problema surge en que para que éstos sean efectivos debemos tomarlos controlando la dosis y la frecuencia pero hasta el momento no existen estudios científicos que nos digan exactamente cuales serían éstas proporciones.

¿Qué opinas tú de los alimentos probióticos y prebióticos?, ¿sueles consumirlos?, déjanos un comentario y no te olvides de compartir el artículo con tus amigos a través de las redes sociales. 🙂