Cómo cuidar la piel en verano

La exposición al sol sin protección provoca daños que se acumulan día a día en la piel. Esta tiene efecto memoria, es decir, que el exceso de luz solar queda registrado sobre la piel y, cuando se ha producido una quemadura en el cuerpo, con el paso del tiempo puede provocar el envejecimiento prematuro de la piel o, dependiendo de la gravedad, causar distintas lesiones como manchas, alergias, cáncer, etc…

prevenir las manchas de la piel

Por ello, lo mejor para cuidar la piel, es prevenir estas situaciones utilizando protectores solares adecuados, y siguiendo una serie de pautas.

Efectos del sol sobre la piel

El sol contribuye a mantener una buena salud, ya que aporta beneficios físicos y emocionales como:

  • Activar la circulación.
  • Favorecer la síntesis de la vitamina B3 (aumenta la absorción de calcio y fósforo).
  • Fortalecer los huesos.
  • Reforzar el sistema inmunológico.
  • Influye en el estado de ánimo, ya que equilibra el sistema nervioso y ayuda a combatir la depresión.

Cómo se produce el bronceado

Al exponer la piel a los rayos solares, el cuerpo comienza a producir un pigmento, denominado melanina, que absorbe los rayos solares ( rayos UVA  y rayos UVB) y hace que la piel adquiera un tono bronceado para protegerse del sol. Pero este mecanismo defensivo natural del organismo no es suficiente para contrarrestar los efectos nocivos de los  rayos ultravioletas (UV) que alcanzan la superficie de la piel.  Para cuidar la piel necesitamos ayudarnos de un  protector solar.

¿Qué factor de protección necesita tu piel?

fototipo de piel

Para cuidar la piel frente a los rayos ultravioleta del sol es imprescindible usar un factor de protección adecuado. No todos los fotoprotectores sirven para todas las personas; por ello, antes de decantarse por uno es preciso conocer el fototipo (tipología cutanea) de piel del individuo. Existen 6 fototipos diferentes, y un factor de protección solar (FPS) adecuado para cada fototipo que nos ayudará a cuidar la piel.

Fototipo IIndividuos que presentan intensas quemaduras solares, prácticamente no se broncean nunca y se descaman de forma ostensible.

Individuos de piel muy clara, ojos azules, con pecas en la piel. Su piel, habitualmente no expuesta al Sol, es blanco-lechosa.

Ultra protecciónFPS 50
Fototipo IIIndividuos que se queman fácil e intensamente, se broncean ligeramente y descaman de forma notoria.Individuos de piel clara, pelo rubio o pelirrojos, ojos azules y pecas, cuya piel, no expuesta habitualmente al Sol, es blancaMedia- AltaFPS 30
Fototipo IIIIndividuos que se queman moderadamente y se broncean.Razas caucásicas (europeas), piel blanca no expuesta habitualmente al Sol.MediaFPS 15
Fototipo IVIndividuos que se queman moderada o mínimamente, se broncean con bastante facilidad y de forma inmediata al ponerse al Sol.Individuos de piel blanca o ligeramente amarronada, pelo y ojos oscuros (razas mediterráneas, mongólicas, orientales). Piel habitualmente morena o algo amarronada.Media- BajaFPS 10 A 15
Fototipo VIndividuos que se queman raras veces y se broncean con facilidad e intensidad” siempre presentan reacción de pigmentación inmediata.Individuos de piel amarronada (amerindios, indostánicos, hispanos).BajaFPS 8 A 10
Fototipo VINo se queman nunca y se broncean intensamente. Siempre presentan reacción de pigmentación inmediata.Razas negras.Baja – NingunaFPS 6 A 8

 

Pautas a seguir para cuidar la piel

pautas para cuidar la piel

  • Aplicar el protector solar media hora antes de exponerse al sol, extendiéndolo de manera generosa sobre la piel seca, ya que las gotas de agua actúan como pequeñas lupas y pueden llegar a producir quemaduras.
  • Repetir la aplicación periódicamente (cada dos horas, aproximadamente), ya que el agua, el sudor y el roce de la toalla disminuyen el nivel de protección.
  • Evitar las horas de máxima intensidad solar. Entre las 12 y las 4 de la tarde, la intensidad de los rayos del sol es muy superior a la del resto del día.
  • Exponerse al sol progresivamente. Al principio, no se deben superar los 15 minutos diarios. Incrementar el tiempo de exposición paulatinamente, pero sin excederse.
  • Usar un factor de protección más alto los primeros días y, a medida que la piel se broncea, emplear sucesivamente factores más bajos. No prescindir del protector solar aunque la piel ya esté bronceada.
  • Recordar que no existe la “protección total” y que el tiempo que se permanece al sol debe ser limitado.
  • Utilizar la misma protección los días nublados que los días de sol, porque las nubes dejan pasar gran parte de las radiaciones solares.
  • Protegerse aunque se vaya a permanecer bajo una sombrilla, porque también así es posible quemarse. El agua, la arena y, sobre todo, la nieve, reflejan los rayos solares.
  • Si está tomando medicamentos, comprobar que no sean fotosensibilizantes porque podrían provocar quemaduras al exponerse al sol. 
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